Lucha de las mujeres

Segunda parte

En aquel entonces, en los años de la primera década del siglo pasado, no existía la ONU y mucho menos organizaciones no gubernamentales o autónomas que defendieran a la mujer e hicieran suyas las justas demandas del sexo femenino. Salvo contadísimas excepciones en determinadas partes del mundo, éste era un planeta plagado de actitudes machistas. Y no sólo tuvieron que pasar años y años, sino…¡¡hasta dos guerras mundiales!! Y aún así, los justos reclamos de las mujeres seguían en el folder, archivado en un vetusto escritorio.

En México, a mediados de la década de los 90, del siglo pasado, los diarios principalmente destacaron las decenas de muertas en Ciudad Juárez. No había día que no se informara de una, dos o tres mujeres asesinadas cuando iban a su trabajo o regresaban a su hogar, luego de laborar en las maquilas; fue como el parteaguas de una situación que, ya desde ese entonces, daba visos de desbordarse sin que autoridades municipales, estatales o federales hicieran frente a un fenómeno que, con el tiempo y hasta nuestros días, parecía imparable.

Fue en esa época fue cuando en México empezó a utilizarse la palabra ‘feminicidio’ (o femicidio), término que acuñó a principios de la década de los 70 Mary Orlock y que usó y promocionó Diana Russell allá a mediados de esa misma década en el Tribunal Internacional de los Crímenes contra la Mujer.

¿Pero qué significa en palabras llanas y simples -haciendo a un lado los términos de las leyes- el feminicidio?

  1. Asesinato de una mujer por el simple hecho de ser mujer.
  2. Muerte violenta de las mujeres por razones de género.
  3. Asesinato misógino de mujeres cometido por hombres.
  4. Asesinato de una mujer por razón de su sexo (RAE).
  5. Violencia misógina llevada al extremo.
  6. El feminicidio es una ínfima parte de la violencia contra niñas y mujeres.

Estas frases son válidas y claramente expresan lo que por décadas han denunciado las mujeres en prácticamente todo el globo terráqueo. Hoy en día, aun cuando persisten posiciones sobre la conceptualización del término, lo cierto es que se ha avanzado en establecer ese crimen en los códigos penales de los países. Sin embargo, no es suficiente. Las mujeres exigen fin a la impunidad, pues no basta que en los libros sobre justicia se establezcan años de cárcel para el feminicida; lo que demandan enérgicamente es que no haya impunidad, que la justicia sea una realidad pronta y expedita.

Recientemente en México se ha dejado sentir la fuerza de las mujeres; marchas, mitines, manifestaciones, concentraciones, etcétera, se han registrado a lo largo del territorio nacional. Se ha observado cómo algunas mujeres muy radicales han llegado al extremo de intentar quemar alguna de las puertas de Palacio Nacional, independientemente de las pintas en las paredes del histórico inmueble.

Posiciones encontradas se han podido leer en las redes sociales respecto a esa actitud asumida por un pequeño grupo de mujeres “ultras”. Por fortuna no ha pasado a mayores, salvo los daños materiales. Y en ese marco, en febrero, México -y prácticamente toda América Latina- pudo leer los casos de “Ingrid” (mujer de 25 años asesinada por su esposo) y de “Fátima” (la niña de escasos 7 años), lo que enardeció más los ánimos de los diversos grupos feministas.

Lo que parecían en un principio protestas un tanto cuanto dispersas e incluso con demandas un poco diseminadas, tras los feminicidios de “Ingrid” y “Fátima” la coherencia llegó. Así, de aquella exigencia plasmada en cartulinas y pancartas: “Ni una más”, pasó a “¡El nueve ninguna se mueve! Paro Nacional”.

Hoy ya nadie para ese “Paro Nacional” de las mujeres en México y el 9 de marzo se quedará marcado en la historia del país. Será algo muy similar al movimiento del 68, sólo que en este caso la protagonista es y será la mujer.

El domingo 8 se conmemorará el “Día Internacional de la Mujer” -este año con el tema “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de la mujer”- y el lunes se realizará “¡El 9 ninguna se mueve!”. Si preguntaras cuántas participarán, la respuesta nadie la sabe; si interrogaras sobre cuánto significará ese paro para la economía del país, la contestación es que nadie la conoce; hay cientos de especulaciones o estimaciones, pero todo ello se sabrá hasta el 9 por la noche o el día 10 o los subsecuentes.

Censo: ¿Y alguien levantará un censo de las mujeres que no se moverán el día 9? Es la pregunta que flota en el aire estos días…

Lucha de las mujeres

Primera entrega

El empuje cotidiano o el coraje de cientos y miles de millones de ellas por salir adelante, sin pedir ni más ni menos que las oportunidades que tienen los hombres.

La mujer siempre ha estado presente en la historia; para bien o para mal, ahí está, ha estado y seguirá estando. Pero ya no es la mujer sumisa, sino todo lo contrario; hoy es la que trabaja, participa, conduce empresas, genera riqueza, la que estudia, la que no quiere ni más ni menos que lo que tiene el hombre… es la mujer que exige y se ha hecho escuchar por todas las latitudes del planeta.

Actualmente el globo terráqueo alberga aproximadamente 7 mil 700 millones de humanos, de los cuales 50.5% es del sexo masculino y el 49.5 % del sexo femenino. Medio punto porcentual -según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas- es la diferencia, lo que es prácticamente nada. Es necesario apuntar que existen países, como es el caso de México, cuya población femenil, al menos desde que se iniciaron los censos a principios del siglo pasado- siempre fue superior. En fin… digamos que estamos empatados y punto.

A la mujer siempre se le ha relegado a un segundo plano. La Biblia le dio vida gracias a una costilla de Adán; pero Jesucristo la enalteció y le dio su lugar, a pesar de las envidias de algunos de los otros apóstoles, de acuerdo con los estudiosos de la materia religiosa.

Mujeres a través de la historia han sido reconocidas por su iniciativa que lograron imponer en su actuar. Son los casos, por ejemplo, de Nefertiti, una reina egipcia; Cleopatra, la última reina de Egipto; Juana de Arco (ejecutada en la hoguera), la eminente científica Marie Curie (dos veces galordonada con el Nobel), Virginia Woolf (novelista y feminista británica), Evita Perón (la heroína argentina) y hasta la propia Marilyn Monroe (actriz estadunidense que deslumbró por su belleza a los hermanos Kennedy)… y Frida Khalo (pintora mexicana que hasta nuestros en días se habla y se admira tanto, mucho más que cuando en vida realizó sus obras).

Pero ese puñado de mujeres y otras tantas y tantas no son nada con la lucha diaria, el empuje cotidiano o el coraje de cientos y miles de millones de ellas por salir adelante, sin pedir ni más ni menos que las oportunidades que tienen los hombres. Esas mujeres anónimas en todo el mundo han hecho que su voz al paso del tiempo se haya escuchado y haya retumbado en todos los rincones del planeta.

Fue así que en los albores del siglo pasado, en Copenhague, en un encuentro de mujeres socialistas de 17 naciones aprueban establecer el 8 de marzo como el ‘Día Internacional de la Mujer’. Claro, también exigieron otras cosas -que, aunque parezca increíble, se siguen reclamando hoy en día- como mayor salario y el derecho a sufragar, entre otras demandas en aquella época.

Resulta por demás explicar que a la inmensa mayoría de los hombres -sobre todo empresarios- no les pareció nada agradables tales exigencias. Muchos estimaban que era mejor que ellas siguieran en casa cuidando los hijos y haciendo la comida y demás obligaciones hogareñas.

Empero la lucha feminista, de aquel 1910, apenas iniciaba y tendrían que pasar años, lustros, décadas e incluso pasar a un nuevo siglo y a un nuevo milenio para que nuevamente el nuevo mundo, con todas las innovaciones tecnológicas, escuchara las demandas de las nuevas generaciones de mujeres y una sobretodo: “seguridad y alto al feminicidio”.

La mexicana Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), en uno de sus más recientes reportes hizo notar lamentablemente América Latina se sitúa como la zona con más feminicidios, es decir, de 14 de las 25 naciones con más feminicidios son latinoamericanos. El escenario es peor cuando -señaló entonces- ni la tipificación del feminicidio como delito ha logrado parar esa violencia contra la mujer.

Los escalofriantes datos que hace apenas dos años dio a conocer la ONU indicaban la gravedad que persistía en contra de las mujeres, pues de las 87 mil mujeres asesinadas en 2017, más de la mitad fueron víctimas perpetradas por personas cercanas a ellas.

Uno más que aterroriza; se indica que alrededor de 15 millones de mujeres adolescentes, cuyas edades oscilaban entre los 15 y 19 años, a nivel mundial fueron obligadas a mantener relaciones sexuales forzadas.